Tras mi breve visita a esta maravillosa ciudad, vuelvo a Madrid con sentimiento de nostalgia. Esto no es algo extraño en mí ya que cada vez que me gusta un lugar me imagino viviendo allí (no me cuesta mucho coger los “bártulos” y mudarme). He de reconocer que me daba cierta pereza esta visita, pues se trataba de ir a clase antes de hacer turismo, pero en un solo día me enamoré de la originalidad y del ambiente que se respira. Tuve la suerte de tener una guía (la creatividad en persona) que me enseñó parte de su ciudad natal con mucha gracia. Mi lugar favorito, “El Tibidabo”, aunque yo lo llamo “Dubi Dubi” por mi insoportable empeño de cambiarle el nombre a las cosas. El ambiente nocturno también tiene un punto bastante original. Cenando en el Born (in USA) recordé las plazas de Roma y las tabernas de Ámsterdam. Te encuentras frente a la Catedral del Mar y recuerdas, o te recuerdan, el famoso libro. No hace falta decir que Barcelona está siendo el escenario de grandes novelas contemporáneas. En fin, después de una noche muy divertida y con una pequeña resaca, recorrer en moto la ciudad de Gaudí terminó convenciéndome de esa originalidad que no dejo de mencionar. La arquitectura Modernista en las calles y la “interminable” Sagrada Familia te dejan sin palabras. Esto es solo el principio de una bonita amistad con una ciudad auténtica en todos los sentidos.
Gracias Oli por tu sonrisa que nunca deja de darme energía…
un poco más y lloro!
ResponderEliminarme ha encantado! se me ha puesto la piel de pollo (gallina).
El Dubi Dubi, que lo veo cada día desde mi ventana, me ha dicho que te espera. Ahh.. por cierto, que pena, pero la Sagrada Família seguirá en obras cuando vuelvas!
te quiero!
un besito
Oli*